Cuando la vida nos ha llevado a desconectarnos de las emociones uno de los pasos a la sanación es volver a conectarnos con ellas en toda su magnitud, incluso las más intensas. La pasión, el odio, el amor, el dolor entre otras. Será casi como una nueva adolescencia en que deberemos aprender a sentir y expresar estas emociones como si fuera la primera vez que las sentimos, solo que ahora con nuestra experiencia de vida de por medio. El sentir intensamente no es algo malo o infantil, sino tan solo nos muestra que estamos vivos. La sabiduría o la ignorancia están en cómo manifestamos estas emociones.