La empatía es la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. En cambio la intolerancia es creer que se sabe lo que el otro piensa, cree y es, incluso sin conocerle, de esta manera se hace más fácil odiarlo. Más fácil todavía es cuando se pone a todo un grupo, etnia, sector social, etc. en un solo saco homogéneo, para así invisibilizarlos aún más y que se haga natural y hasta odiarlos. Pero al final de cuentas cada persona es un mundo y una realidad completamente distinta. La intolerancia no hace menos humanos a los que no son tolerados, sino a los que no toleran. En cambio la empatía y la compasión le devuelve la humanidad tanto al observado como al observador y eso se logra con un pequeño paso de humildad de reconocer que no tengo idea de lo que al otro le pasa y porqué actúa de la manera que actúa. No soy quien para enjuiciar a nadie. Para eso están las leyes (y la esperanza de que el sistema legal funcione).