"Sentí que me enterraba el taladro a mí en vez de al mueble cuando me gritaba." Hay traumas tan profundos que causan que la personalidad se escinda. El recuerdo de éste, fracturado como un vidrio roto, la mente incapaz de armar un relato coherente, de explicarse, incluso el recuerdo en pedazos con la imagen por un lado, el sonido por otro y la sensación de shock que no es más que un silencio ensordecedor. Puede tomar años que la mente se atreva a rearmar el momento para que haga sentido y se pueda realmente dimensionar lo que ocurrió. Toma tiempo que las palabras se vuelvan coherentes y puedan expresar lo ocurrido uniendo todos los pedazos. Toma tiempo, contención, comprensión y mucho valor poder decirlo en voz alta. Pero llega un momento en que se puede explicar en una simple frase el hecho y la emoción, y ese momento da libertad. "Libre de sentir que todavía me puede enterrar el taladro. Libre de temer que todavía me puede matar. Libre, para poder usar un taladro sin miedo." Ese es un momento de profunda sanación.