Parte del duelo es la rabia. Rabia por ya no tener la fuerza de sentir tanto dolor. Intolerancia por ya no tener la energía para atender las necesidades y exigencias de otros. Impotencia por no poder cambiar nada. Vulnerabilidad porque el dolor nos pasa por encima y nos domina. Pero aceptar ese dolor nos conecta de nuevo con la vida. Tan sólo respira profundo y recuerda que es parte del proceso.
- Detalles
- Escrito por: Carmen Stange
- Categoría: Pensamientos
- Visitas: 193
A veces el cuerpo todavía no se da por enterado de aquello que la mente ya entendió. Por eso escúchalo y háblale con cariño hasta que pueda lograr la nueva conciencia que la mente ya realizó.
- Detalles
- Escrito por: Carmen Stange
- Categoría: Pensamientos
- Visitas: 194
Transformo la negatividad en gratitud. Las quejas en apreciación. La angustia en respiración profunda y aceptación. Las lágrimas en consuelo. La soledad en meditación. Y descubro el gran amor que hay en mí y las maravillas que me rodean.
- Detalles
- Escrito por: Carmen Stange
- Categoría: Pensamientos
- Visitas: 316
Respeta tus espacios de silencio y soledad. Son momentos mágicos en que el agua se vuelve cristalina, las ideas más claras, las emociones toman su lugar y los pensamientos se ordenan. Honra tu espacio privado contigo misma para volver al altar de tu corazón con una intención clara y pura. Porque no hay mayor libertad que ser tu auténtica persona fluyendo sin resistencia.
- Detalles
- Escrito por: Carmen Stange
- Categoría: Pensamientos
- Visitas: 238
El dolor se procesa a distintos niveles. Mental a través de nuestros pensamientos e ideas. Emocional a través de nuestras emociones y sentimientos. Físico a través de las reacciones corporales como taquicardia, contracturas, sudoración, etc. Espiritual al tratar de encontrarle un sentido a la experiencia o poder aprender algo de ella. Cada nivel se procesa a un distinto ritmo y estos pueden estar completamente desincronizados creando además confusión. Es por eso que en esos momentos lo que más se necesita es silencio, quietud y respirar profundamente. No hay caso en tratar de apurar o evitar estos procesos, porque esto tan solo los entorpece. Lo mejor es respirar profundo, aceptarlos y permitir que fluyan de tal manera que nuestra psique pueda adaptarse a la nueva realidad.
- Detalles
- Escrito por: Carmen Stange
- Categoría: Pensamientos
- Visitas: 311